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Lavado, honey y natural

Tres tazas, un mismo origen. Una despierta como mañana clara; otra abraza como tarde dorada; la tercera invita a conversaciones largas.

El proceso no se ve, pero se siente: es la huella que el productor elige para contar su historia.

¿Qué es el “proceso” del café?

Cuando hablamos de proceso, hablamos de lo que ocurre entre la cosecha y el secado del grano.

Es el tiempo en que el café pasa de ser fruta en rama a ser semilla lista para tostar. Ahí se decide:
- Cuánto contacto mantiene la semilla con la pulpa dulce.
- Cómo se expresan dulzor, acidez y cuerpo en tu taza.

Podemos imaginarlo así:
- Más contacto con la fruta → más dulzor, más notas frutales, más intensidad.
- Menos contacto con la fruta → tazas más limpias, claras y definidas.

Los tres grandes caminos son: lavado, honey y natural.

Proceso lavado – Claridad y precisión

En el proceso lavado, se retiran la pulpa y el mucílago con agua antes del secado.

- El grano queda mucho más “desnudo”.
- El productor prioriza la claridad y la limpieza de la taza.

¿Cómo sabe?
- Limpio y nítido.
- Acidez definida, a menudo cítrica o floral.
- Cuerpo medio, sensación ligera pero precisa.

¿Para quién?
- Para quien disfruta tazas refrescantes, brillantes y muy claras.
- Ideal si te gusta percibir bien la diferencia entre orígenes y variedades.

Piensa en el lavado como luz de mañana: todo se ve más claro.

Proceso honey – Dulzor amable y textura aterciopelada

En el proceso honey, el café se seca con parte del mucílago aún adherido al grano.
Esa capa dulce es como una miel natural que rodea la semilla (de ahí el nombre “honey”, aunque no tenga miel real).

¿Cómo sabe?
- Dulce y aterciopelado.
- Recuerdos a panela, caramelo, frutas amarillas.
- Cuerpo medio–alto, textura envolvente.

¿Para quién?
- Para quien busca una taza redonda, amable y golosa, perfecta para el día a día.

El honey es como siesta lenta con olor a panela: cálido, cómodo, familiar.

Proceso natural – Fruta madura y carácter intenso

En el proceso natural, el café se seca con el fruto entero, sin retirar la pulpa al inicio.
La semilla pasa más tiempo abrazada por la fruta, y eso se siente en la taza.

¿Cómo sabe?
- Muy frutal y expresivo.
- Puede mostrar frutos rojos, mora, ciruela, uva.
- Acidez jugosa, a veces vinosa; cuerpo medio, sensación envolvente.

¿Para quién?
- Para paladares que disfrutan perfiles intensos, memorables y un poco aventureros.

El natural es sobremesa larga con fruta madura: conversación, tiempo y carácter.

Elegir un proceso es elegir un estado de ánimo

Podemos pensar así:

- Lavado: luz de mañana, claridad, enfoque.
- Honey: tarde dorada, confort, dulzor.
- Natural: noche de sobremesa, fruta, intensidad.

No hay un “mejor” proceso. Hay procesos que se llevan mejor con ciertos momentos, métodos y personas.

Cómo elegir proceso según tu método

Aquí es donde la poesía se vuelve práctica.

Por método de preparación

- V60 o goteo (filtros): Lavado u honey si priorizas claridad + dulzor equilibrado.
  • Lavado para tazas muy limpias.
  • Honey si quieres un poco más de cuerpo y sensación golosa.

- Prensa francesa: Honey para un cuerpo agradable, redondo; natural si quieres una taza más frutal, envolvente, casi de postre.

- Moka o espresso casero: Honey o natural para más crema y sensación golosa; el lavado será más brillante y punzante.

Ajustes rápidos si algo no cuadra en la taza

A veces el problema no es el proceso, sino cómo lo estás preparando. Prueba estos ajustes:

- ¿El natural te resulta muy intenso? Baja la temperatura del agua a 90–92 °C o aumenta la relación agua/café (por ejemplo, de 1:16 a 1:17).

- ¿El lavado te sabe muy “afilado” o ácido? Sube un poco la temperatura del agua (94–96 °C) o muele apenas más fino para extraer un poco más de dulzor.

- ¿El honey te queda pesado o empalagoso? Muele un punto más grueso o agita suavemente el vertido en métodos como V60 para equilibrar la extracción.

Tres reglas de oro para cualquier proceso

Más allá de si tu café es lavado, honey o natural, estas tres reglas sostienen la calidad en la taza:

- Usa agua filtrada: el agua es más del 90 % de tu taza. Si el agua es mala, el mejor proceso se pierde.

- Respeta la fecha de tueste: Para filtro, ideal entre 7 y 30 días después del tueste; para espresso, entre 10 y 40 días, según el perfil.

- Ajusta la molienda al método: molienda fina para espresso/moka, media para V60 y filtros, gruesa para prensa y cold brew.

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